sábado, 14 de julio de 2012

14-7-2012 De Chiang Mai a Luang Prabang (Laos)

Hoy continúo el viaje de nuevo en solitario. Como hasta las 13,00 horas no salgo hacia el aeropuerto, hoy aprovecho para dormir unas horas mas y recuperar el sueño perdido hasta ahora, así que me levanto a las 9,30 horas, desayuno ligero y me voy a dar un paseo hacia el centro. La zona del Mercado nocturno y zona comercial de la ciudad empieza a despertar a estas horas, comienza a montar sus paradas que mantendrán abiertas hasta la medianoche, pero está extrañamente tranquilo, ya que por las noches la zona es un hervidero de gente.


El abuso de la comida picante comienza a hacer sus efectos, como decía mi guía Aor:


"mucho picante, culo llora" y aunque no esta atacando fuerte creo que hoy voy a hacer una dieta de fruta durante todo el día. Así que es mejor coger un tuk-tuk y volver al hotel hasta la hora de irme y acabar de preparar los trastos para la salida.


Llego al aeropuerto y embarco sin retraso en el vuelo de Lao Arlines con destino Luan Prabang, capital cultural de Laos.


La llegada a Luang Prabang tras una hora aproximada de vuelo os la paso en vídeo. Ya se ven las primeras diferencias, no hay edificios altos, ni grandes hoteles. Ya estoy en Laos.


Como veis los cambios se siguen notando nada más bajar del avión.


El aeropuerto es muy pequeño, ahora están construyendo una nueva terminal, ya que la actual debe tener 40 o 50 años. Nada más llegar te gestionan el visado pagando 35 USD  más 1 más por la gestión y después pasas el Control de Pasaportes. Unos 20 minutos en total. La maleta obviamente ya está porque es el único vuelo en ese momento.
En 10 minutos, si no es menos, me encuentro en el Hotel Le Bel Air que contraté directamente por internet (consultando las críticas en Tripadvisors) por un precio de 30 euros la habitación, desayuno incluido. El hotel está en la ribera del rio Nam Khan, tan sólo unos cientos de metros antes de que desemboque en el gran Rio Mekong (la ciudad está rodeada por ambos), Se trata de un bungalow individual precioso.


Enseguida me voy al centro de la ciudad para tomar las primeras referencias y empezar mañana tempranito. De hecho me levantaré a las 5 de la mañana para acudir a la procesión diaria de los monjes cuando reciben los alimentos de los ciudadanos, que es lo que comen. Pero eso ya lo cuento mañana.

El hotel se encuentra a 15 minutos del centro, es lo que tiene estar en un hotel de este tipo, así que salgo por el puente viejo que sólo pueden atravesar bicicletas y motos por la parte ancha y peatones por la pasarela algo más baja. Tendrá unos 150 metros de largo y la verdad es que da cierto vértigo porque las tablas se ven viejas y raídas y algunas tienen cierta holgura, pero es muy singular y chulo.


La ciudad es toda ella Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, por ello no permiten la construcción de edificios y la circulación también está limitada y a primera vista ya se aprecian las diferencias con el pais vecino.

Localizo primero el mercadillo nocturno, que aún están acabando de montar y la calle Sisavangvong, la más importante de la ciudad y donde se concentran los restaurantes, pequeño hoteles, oficinas de cambio y de excursiones. Pregunto en un par de ellas por las visitas a las cuevas y las cataratas que realizaré pasado mañana y ya tengo una idea del coste aunque mañana decidiré.


También aprovecho y pruebo el masaje laosiano, por el precio de 40.000 Kips, que todo en gordo equivale a sólo 4 euros. Con ese precio a ver quien no se da el capricho!
El masaje laosiano es similar al thailandes, de hecho también te lo dan con una especie de pijama puesto. La diferencia estriba en que se centra más en la presión sobre puntos del cuerpo y es bastante más suave. La presión la hacen con las manos, los pies y las rodillas. Me ha gustado.
Bueno, como hoy hay que darle descanso al estómago, ya probaré la comida laosiana mañana, así que aprovecho el último servicio de transporte del hotel y me vuelvo para allá que mañana hay que madrugar mucho.

1 comentario:

  1. Desde luego, esto no es un viaje, es un máster en masajes. ;-)
    Quique Mollá speaking.

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